| Los parqueros de Lola Restaurante | Altamira (municipio Chacao), específicamente la zona de la 4ta avenida y 5ta transversal, se ha convertido en una especie de sector “gastronómico” donde funcionan restaurantes como Lee Hamilton y Tony Romas (estos dos de larga data), y más recientemente se han incorporado otros como Aprile, Lola Restaurante y Pacifico.
Como es de suponer, al tener varios restaurantes (junto con otros comercios como Farmatodo y la heladería 4D), en una zona diseñada como residencial, se crea cierto congestionamiento en la zona, especialmente a la hora del almuerzo y la cena.
La situación generalmente no se complica demasiado, dado que todos cuenta con valet parking, y algunos (especialmente los mas antiguos), cuentan con algo de espacio propio para estacionar. Pero este no es siempre el caso.
Lola Restaurant, discoteca
A diferencia de los otros, Lola, además de funcionar como restaurant, a partir de las 9 o 10 de la noche, al menos de miércoles a sábado, funciona como night club o discoteca. Y es allí donde comienzan los problemas.
A partir de las 7:00 de la noche, especialmente los jueves (también viernes y sábado), comienza a llegar un alto volumen de vehículos (en su mayoría con uno o dos personas cada uno), y comienzan los parqueros a trabajar en sobremarcha. Los vehículos son estacionados en la cuadra que bordean la 4ta avenida, 6ta transversal (donde está al Altamira Tennis Club y el colegio Maria Auxiliadora), y la 5ta transversal.

Punto rojo: Lola Restaurante, Franja azul: zona donde estacionan
Entre 7:00pm y 11:00pm, hay un intenso movimiento de parqueros dejando los carros, y volviendo en la camioneta del local. Digamos, sin embargo, que no molesta tanto. El volumen de carros es tan alto, que la alcaldía ha apostado allí a un policía, para evitar que sigan incorporándose a la cola y obstruyan completamente las vías (que igual quedan parcialmente obstruidas).
El problema es entre las 11:00pm y las 3:00am, cuando salen los visitantes del local, y cuando los vecinos de la zona nos dedicamos a…descansar. Comienzan a llegar los parqueros en la camioneta a buscar los carros, apurados, corriendo y como si estuvieran solos (en efecto, la zona, salvo ellos, está completamente vacía).
Entonces comienza el martirio de los vecinos:
1) La camioneta dando vueltas a toda velocidad, acelerando y frenando frecuentemente
2) Los parqueros gritándose entre si
3) Cuando ubican un carro, SIEMPRE se dispara la alarma. Como a propósito, la dejan sonar y sonar.
4) El carro lo encienden con el mayor ruido posible
5) Arrancan a toda velocidad, picando caucho casi siempre
6) Como están aún a 1 o 2 cuadras del local, aprovechan para correr a toda velocidad
En resumidas cuentas, estos parqueros no tienen el más mínimo respeto por los carros de los clientes, ni por los vecinos de la zona. Los clientes del restaurant pueden optar por no ir, o ir en taxi. Desafortunadamente, los que vivimos en la zona, no podemos hacer lo mismo.
Esta situación, que ya tiene meses, lejos de mejorar empeora con el tiempo. Es particularmente molesto para nuestros niños, a quienes le resulta difícil conciliar el sueño con tanto ruido.
Una visita a Lola
Después de pasar muchos fines de semana en la incomodidad ocasionada por Lola, y ante la curiosidad de qué estaría pasando allí que llega tanta gente, caí en la tentación de visitarlo ni más ni menos que un jueves en la noche, de una semana cualquiera.
Fui como a las 8:00 (cuando ya habían bastantes vehículos en los alrededores), y parecía un restaurant normal. Cenamos bien y tranquilos. Al rato comenzó la música a todo volumen, y la gente a aglomerarse en cada rincón. Cuando salimos, como a las 10:30pm, no se podía ni caminar. No había entre el comedor y la puerta de salida ni un huequito libre. Tuve que abrirme paso entre la gente hasta llegar a la puerta. El bar, el lounge, los pasillos – todo lleno hasta reventar. La puerta, que la cierran supongo que para que no moleste la música en los alrededores, no se puede abrir sin pedirle a la gente que se mueva un poco. En ningún momento dejó de entrar la gente – pareciera que no existe un control ni un límite en cuanto a la capacidad del local.
Un estimado grueso diría que hay a esas horas unas 10 veces la cantidad de gente para la cual debe tener permiso de ocupación. No quisiera ni pensar que pasaría allí en caso de una emergencia – resultaría en decenas o centenares de heridos. No se que pensarán las autoridades o los bomberos; las inspecciones (si las han hecho para otorgar los permisos de uso), seguramente no las han hecho a esas horas. ¿O habrán pasado a esas horas, pero a tomarse un traguito?
La salida fue como esperábamos. Diez o doce grupos esperando sus carros, los parqueros corriendo por todas partes, su supervisor distribuyendo llaves, la camioneta yendo y viniendo, una cola de carros esperando por parquear y los panas (los que vienen en los carros mas elegantes) coleándose.
La experiencia en Lola me dejó otro par de interrogantes, luego de ver a tanta gente a esa hora, un día de semana: ¿toda esa gente, que se retira a las 2 o 3 de la mañana, no tienen que trabajar o estudiar al día siguiente? Además, ¿no se supone que estamos en crisis y la gente tiene cada días mas problemas para cubrir sus gastos? Pero supongo que este no es el lugar para discutir este tema.
¿Qué hacer?
A través de este prestigioso medio, aprovechamos para exponer esta situación, con la esperanza que llegue a las personas adecuadas, y se haga algo al respecto.
Lo primero es alertar a los que visitan el local. La próxima vez que visiten el local, cuando se vayan, den una vuelta por la zona, y verán como tratan los carros de los clientes, incluyendo el suyo.
Lo segundo es un llamado a la gerencia del local, que espero lea esto y conozca lo que ocurre (por si no lo conoce ya). No conozco del tema, pero pareciera que los parqueros trabajan para una empresa contratada; sin embargo es el restaurant el que debería tomar acciones al respecto.
Lo tercero es un llamado a las autoridades, fundamentalmente Alcaldía de Chacao. Surgen muchas preguntas: ¿Son legales y permisazos los restaurantes de la zona? ¿Es legal tener una discoteca en mitad de una zona residencial? ¿Puede funcionar un local de gran cantidad de comensales, sin estacionamiento? ¿Es legal que los parqueros usen las calles de la zona para estacionar como les de la gana (buena parte de las calles tienen borde amarillo)? ¿Alguien ha inspeccionado el local para ver la cantidad de personas que lo ocupan? ¿Alguien ha considerado que pasaría en caso de emergencia? Son muchas interrogantes que nos gustaría a los vecinos ver contestadas.
Por cierto, hace algún tiempo escuché algo sobre ordenanza en Chacao contra el ruido. ¿Eso existe? ¿Eso aplica?
Un paréntesis: la sexta transversal de Altamira, entre la Clínica Avila y el Altamira Tennis Club, es una de las pocas avenidas de Caracas que es muy ancha, y notan transitada. Tampoco tiene señalización ni semáforos. Allí ocurre de todo: para los taxis, autobuses, ambulancias, camiones publicitarios. Estaciona todo el mundo, incluyendo los carros de Lola en las noches. Y pasan cientos de carros a toda velocidad, sin detenerse en las intersecciones. En esas dos cuadras hay una clínica, dos colegios, un parque, un club deportivo – circulan y caminan niños y adultos. Es hora de colocar allí un semáforo y/o policías acostados, sin mencionar algún policía de vez en cuando.
En definitiva lo que queremos es que las partes involucradas asuman sus responsabilidades, y nos dejen a nosotros y a nuestros hijos dormir con tranquilidad. No creo que beneficie a nadie iniciar un proceso con la asociación de vecinos, consejos comunales, alcaldía y demás, cuando pienso que se puede arreglar de forma mucho más sencilla. Es un local muy bonito, tienen buena comida, y supongo (no entiendo del tema) que buena música. ¿Estarán dispuestos a echarlo a perder por el desorden de los parqueros? |
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