| ¡Pobre Metro! | Ramón se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para estar a tiempo en su trabajo. Al llegar a la estación Plaza Venezuela del Metro de Caracas tiene que esperar al menos media hora para poder montarse en el tren. En medio de empujones, gritos y groserías, por fin logra conseguir un pequeño espacio en el deteriorado vagón, sin aire acondicionado y con pocas luces en funcionamiento. Es el día a día de él y de casi todos los caraqueños que necesitan del Metro para transportarse.
"El costo del pasaje del subterráneo es tan bajo que genera un incremento brutal de la demanda y un deterioro en la calidad del servicio. La tarifa de 500 bolívares no se compensa con los costos de mantenimiento del Metro", asegura Matías Ramírez, especialista en transporte y director de la empresa TDR Urbanista y Asociados C.A.
La falta de integración de los servicios superficiales de transporte también ha colaborado con la excesiva solicitación de este medio. "El Gobierno se ha mantenido alejado de lo que significa la operación del Metro en la ciudad. Los directivos del subterráneo deberían involucrarse en la regulación de todo el sistema de transporte en Caracas, pues son ellos quienes tienen la capacidad técnica para resolver la movilidad en la población. De esta manera, disminuiría la demanda en el Metro y, por ende, mejoraría la calidad del servicio", explica Ramírez.
SIEMPRE LOS POBRES
Hace 15 años se hablaba con orgullo del Metro de Caracas. Era un orgullo nacional e internacional elaborado con los mejores materiales y el requerido equipamiento. "Por eso hoy rueda sobre neumáticos que producen menos ruido que la rueda metálica. El metamensaje era: `Este es un transporte de primera calidad que no discrimina" porque no existían vagones de primera y de segunda clase, ni había diferencia entre el jefe y el empleado. Todos estábamos en las mismas condiciones", recuerda Omar Hernández, planificador urbano y ex profesor de la UCV y USB.
Ahora, el mensaje que se transmite es: "Tú eres pobre y te la tienes que calar", prosigue Hernández. "Se abandonaron todas las especificaciones técnicas y el mantenimiento.
Faltan luces, casi nunca funciona el aire acondicionado, las sillas están deterioradas, hay congestión, hacinamiento e incomodidad. Antes la gente donde mejor se portaba era en el Metro, todos se respetaban.
Era muy alentador como carácter nacional. Ahora la gente reacciona mal porque es el transporte más barato, esa es la lectura del usuario.
Con esto podemos confirmar que los venezolanos reaccionaríamos bien si nos trataran bien", expresa.
Hernández también hace una comparación entre las prioridades de los usuarios de transporte de otros países y las de los de Venezuela. "En este país, la prioridad en el sistema de transporte superficial es que pase el autobús, lleno o como sea, pero que pase. En otros lugares la prioridad es la ruta, que el medio de transporte vaya para donde yo quiero ir.
Aquí no se controla eso, pues los choferes cambian su ruta a su conveniencia y no hay concejo municipal ni alcaldía que lo controle", dice.
INVERSIÓN POSTERGADA
"Cada año que pasa los materiales y la tecnología se hacen más caros, por lo que los presupuestos se hacen inmanejables para mejorar las condiciones del subterráneo. Desde hace seis o siete años no se han hecho las inversiones necesarias en el Metro", estima el profesor urbanista de la Universidad Simón Bolívar, Óscar Gómez Navas, quien afirma que casi desde la creación del subterráneo, se tenía planificado crear la línea 4, pero no se realizaron las inversiones necesarias.
Ramírez insiste en que las postergaciones de las inversiones presupuestarias han deteriorado progresivamente las condiciones del Metro de Caracas. "Las líneas planificadas no se han ejecutado. No se ha completado la red como estaba planteada desde la década de los 80". |
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