| La práctica de compras al por mayor permite protegerse de la inflación | "Vayamos preparándonos", fueron las palabras que usó el presidente Hugo Chávez cuando dejó en claro que este año se aumentaría el impuesto al valor agregado. Y aunque todavía no se conozca el paquete tributario completo que implementará el Gobierno en los próximos días, prepararse es justo lo que necesita quien elabora el presupuesto familiar para sobrevivir durante 2011.
Protegerse en los gastos más cotidianos, como los productos de higiene personal y los alimentos, o limitar los consumos en los servicios de comunicaciones son dos puntos en la agenda, pero lo primero es asumir como estrategia que este será otro año económicamente complejo, debido al mantenimiento de las restricciones en las importaciones y a una alta inflación.
El pronóstico del Cendas, por ejemplo, es que la canasta alimentaria llegará a rondar los 3.600 bolívares, mientras que si se le suman los gastos de vivienda, transporte y todo el rubro de cuidado personal, para pagar la cesta básica se necesitarán 8.000 bolívares mensuales. La inflación será el marcador para ambos casos, pero de lo que se trata es de identificar ese conjunto de productos clave en los que el incremento de precios puede ser más acelerado.
Oscar Meza, director del Cendas, tiene toda la oficina empapelada con láminas que muestran el avance de los precios, así que cuando se le pregunta por los rubros no tarda en detallar: una afeitadora desechable aumentó 185,4% durante 2010; el jabón de baño, 129,7%; el champú, 120% y las toallas sanitarias, 125,8%. La dificultad del acceso a las divisas se sentirá especialmente en los artículos de higiene personal y en los medicamentos.
La mayoría de los artículos de cuidado personal terminaron por duplicar su precio en el transcurso de un año porque se trata no sólo de una gama de productos fuera del control de precios, sino también porque dependen directamente de la importación de materias primas. La estrategia, entonces, es comprar a nt icipada mente a lg unas cantidades de champú, acondicionador, desodorante, suavizante de ropa o detergente.
Si se necesita una dotación de medicamentos al mes y estos no son cubiertos por una póliza de seguros, la recomendación no es diferente. Aprovisionarse de una dosis mayor que la que normalmente se adquiere cada quincena no sólo es una táctica para ahorrarse algunos bolívares, sino que es una medida de protección básica para eludir los retrasos con las importaciones, dado que este año, al parecer, se mantendrán las restricciones en la entrega de divisas.
En otras palabras, una estrategia para protegerse de la inflación es regresar a la práctica de comprar los productos al por mayor.
Gastos en alimentos En el rubro de los alimentos, en cambio, lo primordial es atender a las ofertas y a las temporadas de cosecha. Meza, no en vano, señala que el año pasado se produjo un cambio trascendental en el gasto de los alimentos: las frutas y hortalizas terminaron por ser más costosas que las carnes.
"El rubro duro eran siempre las carnes y después le seguían leche, quesos y huevos, pero ahora no. El mayor repunte de precios se dio en el rubro de las frutas y hortalizas. No están incluidas en el control de precios, pero también hay un problema con la oferta", aclara el economista.
Cuando se desmenuzan los gastos en alimentos, se encuentra que un tercio del dinero (31%) se destina sólo a la compra de tomate, pimentón, cebolla, limón, guayabas o cambures. Sin embargo, es común que las familias no incluyan el costo de ninguno de estos productos en el presupuesto porque siempre fueron considerados "baratos", una tendencia que cambió en 2010 y que ahora dependerá de tres factores nada alentadores: la caída productiva de la agricultura nacional, las pérdidas ocasionadas por las lluvias y la importación de alimentos centralizada por el gobierno.
Consumo a raya Otro frente importante de gastos a considerar son los de comunicaciones. Televisión por cable, Internet y telefonía móvil ya son servicios fundamentales y más allá de que cada año se produce un ajuste de tarifas, lo importante es cerciorarse de que el plan contratado es el que, efectivamente, mejor se adapta a las necesidades de cada familia.
¿Cuántas horas de conexión a Internet se efectúan desde la casa? ¿Cuál es el tráfico de datos mensual? ¿De verdad hace falta el plan ilimitado? Son algunas de las preguntas que podrían servir para reevaluar si el pago mensual que se hace por el servicio es el imprescindible o si se puede optar por un plan básico quizás con menos beneficios, pero que suponga un ahorro importante, en momentos cuando cada bolívar cuenta.
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