| Alta inflación minó los objetivos de la reconversión monetaria | Cuando en 2004 se reveló en boca del entonces superintendente de Bancos, Trino Alcides Díaz, que el Gobierno preparaba una reconversión monetaria para eliminar tres ceros al bolívar, se vendió la idea de que el proceso contribuiría a disminuir la inflación en el país.
Tres años han pasado desde que se aplicó el ajuste y los precios en el mercado interno
continúan aumentando sostenidamente, por lo que ya muchos aseguran que en un mediano plazo desaparecerán las monedas y billetes de baja denominación.
Otros, en cambio, sostienen que Venezuela no pasa por un proceso de hiperinflación que justifique llevar a cabo una nueva modificación del cono monetario.
Rodrigo Cabezas, ex ministro de Finanzas y quien lideró el proceso de reconversión aplicado desde enero de 2008, asegura que una medida similar no está planteada en el corto ni en el mediano plazo.
"No es necesario, hemos tenido una inflación relativamente moderada, no hay hiperinflación en Venezuela. La corrección monetaria se realizó después de casi 20 años de una inflación que había desbordado totalmente nuestra unidad monetaria".
Cabezas explica que lo planteado hasta ahora es un reforzamiento de la política antiinflacionaria y reducir significativamente en los próximos tres años el Índice Nacional de Precios al Consumidor (Inpc).
"Es una tarea del Ejecutivo, es una batalla que no es fácil, no solo porque hay una inflación por demanda o por oferta, sino porque hay otros elementos que van más allá de eso. Tenemos una economía rentista que recibe un flujo de ingresos no producidos por el trabajo o por el capital nacional y que tiene que distribuirse internamente, lo que tiene un impacto sobre la liquidez y sobre el margen de ganancias que sigue siendo alto", apuntó.
Ronald Balza, profesor de Economía de la Ucab y de la UCV, considera que más que una nueva reconversión o la eliminación de otros tres ceros al "bolívar fuerte", lo más probable es que en un futuro desaparezcan ciertas piezas del cono monetario, que a su juicio ya no tienen sentido.
"Si las presiones inflacionarias continúan como hasta ahora, el BCV tendrá que emitir más piezas de alta denominación. Existe el conocimiento de que ya está diseñado el billete de 200 bolívares fuertes con la imagen de Antonio José de Sucre. Este es un proceso normal en los países con economías inflacionarias: las piezas de menor valor son descontinuadas, los billetes de menos denominación van pasando a metal y van entrando nuevas piezas de papel", explicó Balza.
José Guerra, director de la Escuela de Economía de la UCV, reitera que con la alta inflación que ha padecido la economía venezolana desde el año 1983 hasta ahora, los venezolanos saben que al ahorrar en bolívares pierden parte de su valor.
"Por eso siempre piensan en dólares, ya que es una manera de proteger las inversiones. Yo me temo que la reconversión de 2007 hizo un gran daño, porque quemó un instrumento de estabilidad monetaria. Ya no se puede utilizar, porque se la tragó la inflación", acota.
Alfonso Marquina, diputado de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, señala que en su momento se advirtió que antes de aplicarse la reconversión se debían controlar algunas variables macroeconómicas, como la inflación. Destaca que el haber eliminado los ceros a la moneda no generó los objetivos que el Gobierno se había propuesto.
"Hemos visto cómo se ha devaluado nuestro signo monetario en el último año en más de 100%. El poder adquisitivo de los venezolanos se deteriora cada vez más. Es decir, los efectos de la reconversión se están perdiendo. Ya vemos cómo el monto del presupuesto de la nación se hace nuevamente inmanejable para el signo monetario venezolano".
Mal diseño
El economista Ronald Balza explica que la reconversión fue mal diseñada desde que nació, ya que algunas monedas y billetes que se crearon no tenían razón de ser.
"Por ejemplo, con las monedas de 0,5 céntimos el poder de compra es prácticamente nulo, igual pasó con la locha (0,125 céntimos) que además viola la ley, pues esta establece que solo se pueden tener dos decimales en el valor de la moneda. Parece que con el uso de estas monedas se quería complacer el deseo de algunos de regresar al pasado, pero que igual tenían un poder de compra inexistente", dijo Balza.
Objetivos cumplidos a medias
El ex ministro Cabezas reconoce que en el aspecto inflacionario, ciertamente no se logró el objetivo, dado que el país ha vivido estos últimos tres años con indicadores inflacionarios importantes.
"Era obvio que la reconversión debía estar acompañada de una política antiinflacionaria que trabajara el tema principal de la liquidez y del gasto fiscal; además de un plan que pudiera atacar la especulación, el acaparamiento, el contrabando de extracción de alimentos y el control de los márgenes de ganancias", señala.
"Aún hay allí una agenda por cumplir que nos ayudaría a recuperar fortaleza en la unidad monetaria nacional".
El diputado Marquina reitera que el proceso se trabajó en medio de una "clara improvisación", ya que primero se tenía que atacar el origen del problema y no dar un "tratamiento cosmético" a la política monetaria.
"En Venezuela persisten los mismos problemas que se tenían hace cuatro años. No se cuenta con una inversión real, existe una liquidez inorgánica excesiva que fomenta generalmente el gasto improductivo o corriente, y mientras no haya una política de austeridad fiscal y se oriente a la inversión productiva, el proceso inflacionario será incontrolable".
Ronald Balza recordó que la reconversión se presentó como parte de un plan antiinflacionario y que muchos economistas advirtieron que el problema de la inflación venía del modo como se manejaban los recursos públicos. Pero que el Gobierno insistía en que el motor del crecimiento económico era el gasto fiscal y por tanto había que seguir esta política.
"En ningún momento se reconoció que desde 2004 hasta 2006, cuando se llevó a cabo la campaña para la reelección del presidente Chávez, el gasto creció de manera desproporcionada y presionó la demanda más que la oferta, lo que generó alta inflación".
Sin embargo -sostiene-, en el año 2007 culparon de la inflación a los comerciantes y aplicaron una reconversión que hacía ver que los productos serían más baratos. Incluso desde el propio Banco Central de Venezuela se le dio una importancia al redondeo como causante del incremento de los precios luego de llevarse a cabo el ajuste.
"El redondeo, por ejemplo, no ha sido la causa de la inflación años después", señaló Balza.
"Desde 2007 continuó el gasto, se fortaleció la política de expropiaciones y las importaciones se encarecieron; estos han sido factores que han impulsado los precios. Lo que deja al descubierto que la reconversión fue un plan mal diseñado para aprovechar la oportunidad de plantear que la inflación no era culpa de las políticas económicas del Gobierno", afirmó.
Bajar los costos a un alto precio
La reconversión era un paso importante en la economía venezolana, dado que éramos el único país de América Latina con un cono monetario excesivamente alto, que generaba limitaciones en las tramitaciones comerciales, al tiempo que generaba distorsiones en la contabilidad tanto del Estado como de las empresas privadas nacionales, y en las operaciones en el sistema financiero nacional y presupuestario.
Así lo sostiene Rodrigo Cabezas, quien asegura que no tenía sentido preservar una unidad monetaria con tantos ceros.
"Igualmente, se pensó que podría ayudarnos a una política antiinflacionaria siempre y cuando estuviera acompañada de un conjunto de políticas económicas que fortalecieran la nueva moneda".
Explicó que de esa manera se logró igualar el cono monetario local al de América Latina, particularmente Sudamérica, donde varios países vivieron esos procesos, incluso Brasil, que hizo sucesivas reformas de su moneda.
"No tengo dudas de que el primer objetivo se logró, al simplificar todo el manejo de las cuentas nacionales y de la economía privada del país. Se redujeron costos para el sistema bancario, el Estado y en las transacciones comerciales. Mejoró la relación entre compradores y vendedores", apuntó el ex ministro.
Balza resalta que este argumento parece no ser válido, ya que Colombia sigue manteniendo tres ceros en su moneda.
"Todo apunta a que facilitamos las cosas con otros países, pero con nuestro mayor socio comercial después de Estados Unidos, las dificultamos".
Advirtió que nunca se reveló la inversión que supuso el proceso de reconversión, aunque se hayan rebajado los costos para las empresas y para las entidades financieras.
Las licitaciones, por su parte, tampoco se hicieron públicas, según Balza.
"También faltó cuantificar el ahorro que ese proceso iba a significar, así que es muy posible prever que haya una pérdida neta y que nosotros no sepamos a cuánto asciende". |
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