| País de huecos | Son muchos los indicadores que permiten apreciar el grado de desarrollo que tiene un país, entre ellos los servicios públicos, su calidad, continuidad, seguridad. Otros indicadores están asociados al estado de la infraestructura, área en la cual la vialidad cobra un lugar fundamental: las carreteras, calles y autopistas son una radiografía de la salud del organismo llamado administración pública.
En Venezuela, por donde quiera que uno transite, encuentra las vías de circulación llenas de huecos, baches, fallas y fracturas; increíbles huecos en autopistas en plena vía rápida, alcantarillas sin tapa que ponen en riesgo la seguridad de quienes las recorren, destruyen los vehículos y generan congestionamiento. Esta enfermedad que tienen nuestras carreteras pareciera ser crónica; el Gobierno nacional y los gobiernos regionales luchan por echarse la culpa unos a otros, pero, al parecer, lo importante es quedar bien con sus partidarios y no resolver este grave problema que día a día aumenta y se hace parte de las características que nos definen.
Mostrar, en un país petrolero, una fachada de asfaltados como la que tenemos explica claramente por qué cuando hay abundante o extrema lluvia, embalses y represas desbordadas, en nuestras ciudades faltan el agua potable y la luz.
Simplemente, es un tema de malas políticas públicas, asociadas al inadecuado aprovechamiento de los recursos públicos y no a falta de potencialidades y recursos, que nos sobran, sin duda alguna.
Este estado de dejadez o de omisión gubernamental se asocia a la conducta pasiva que el usuario asume; no pasamos de comentar "aquí sí hay huecos", "se me dañó el carro", pero no exigimos con firmeza los derechos que tenemos.
La Constitución Nacional obliga al Estado a reparar los daños que ocasiona a los particulares por la mala gestión pública.
Sabemos que esto es difícil y burocrático, preferimos no perder tiempo porque la historia indica que casi nunca el Estado responde, pero debemos cambiar y no ser cómplices de este desorden. Dejemos de ser un país lleno de huecos y exijamos responsabilidades; esto sólo se hace denunciando, demandando, dejando en evidencia lo que cotidianamente vivimos. Por nuestra parte, insistiremos en el problema, en la unión está la fuerza. |
|