| Un Estado réferi | En la Venezuela actual sobran los conflictos: constructores versus compradores, inquilinos contra propietarios, entre bancos y clientes, productores y consumidores de alimentos, aseguradoras y asegurados, estacionamientos de vehículos y usuarios, etc.
Siempre que se da una discusión entre dos partes de una relación contractual, deben existir motivos de fondo que justifiquen el reclamo que la origina, por ejemplo el incumplimiento de reglas contractuales establecidas de común acuerdo o reglas legales como sería la debida relación preciocalidad de un servicio.
Sin embargo, además de esas causas tradicionales, en el país tenemos un componente adicional; me refiero a la conducta del Gobierno nacional, que lejos de procurar el equilibrio y velar por el respeto de los derechos del ciudadano, ha venido fomentando dentro de su propio conflicto ideológico, el desencuentro, la división, la exclusión y la revancha, para convertirse en el réferi de boxeo que justifica su propia inacción, celebrando que alguien resultó knock-out y levantando la mano a quien le conviene que sea el supuesto vencedor.
Salta a la vista la poca capacidad gubernamental para llevar adelante las grandes acciones que construyen y desarrollan un país, infraestructura destruida, huecos en las calles, no se construye nada, ni hospitales ni avenidas, los servicios públicos en su peor momento.
Si hablamos de políticas habitacionales, tenemos el mayor déficit de viviendas de nuestra historia, faltan 2 millones de unidades para alojar a todos los venezolanos; no hay quien las construya ni quien las alquile ni quien las compre, pero sobra quien las necesite.
Esa suerte de fracaso en las políticas públicas se ha convertido en impopularidad para quienes aspiran a la aceptación del pueblo, razón suficiente para buscar algunos mecanismos que compensen esa pérdida de legitimidad o reafirmación del soberano, lo cual explica esa conducta de alimentación de conflictos y odios ideológicos, donde el Estado, a pesar de abarcar todo expropiando al sector privado, lo que ha conseguido es bajar sustancialmente la calidad de vida del ciudadano.
Más fácil les ha sido poner a pelear a los demás y buscar culpables, que incluir a todos en una buena gestión. |
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