| ¿Y las viviendas del primer trimestre? | Luego de doce años de desacertadas políticas públicas para la construcción de viviendas, los venezolanos cada vez tienen menos cercana la posibilidad de alcanzar el derecho a una vivienda digna, consagrado expresamente en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Desde 1998 escuchamos que el Gobierno nacional daría prioridad a este importante sector, no sólo desde el punto de vista constitucional, sino real, pues la vivienda es el bien más preciado para una familia, es el que da asiento a ese núcleo que constituye una sociedad sana, con calidad de vida y con satisfacción de los más elementales derechos humanos.
Contrariamente, lo que hemos vivido en estos últimos años es un incremento sostenido del déficit de viviendas, que ronda los 2 millones de unidades, es decir, para alojar dignamente a todos los venezolanos se requiere construir esa cantidad más un número progresivamente proporcional al crecimiento poblacional. Sin embargo, las políticas que se implementan cercenan radicalmente cualquier intento de mejorar esta terrible situación. Un gobierno que ha querido desplazar al sector privado al detener la inversión a niveles de estancamiento, que ha tomado para sí las fuentes de insumos (cemento, cabillas) y ha bajado considerablemente su producción, difícilmente tendrá la capacidad para cumplir con su deber de dar estabilidad y felicidad a los ciudadanos que demandan vivienda y que ya comienzan a aparecer por todas partes sin que importe su convicción política.
Ha sido una constante que desde 1998 el Ejecutivo trata de darnos buenas noticias sobre planes que ejecutará, siempre en el futuro, nunca en el presente inmediato, casas iraníes, chinas o petrocasas que nunca se construyeron; proyectos expropiados e intervenidos ahora paralizados; sistemas de autoconstrucción que no arrancan. A comienzos de este año la promesa fue construir 150.000 viviendas en 2011; todos queremos que esto ocurra, pero, por ahora, casi al cierre del primer trimestre, no se ve tal construcción masiva por ningún lado. Terminó el momento de buscar culpables, lo que necesita el país son hechos concretos. Tiene la palabra el Gobierno. |
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