| Regreso de los apagones | Varios meses después que el ministro de Energía, Alí Rodríguez Araque, anunciara que ya se había superado el problema de los apagones de la electricidad en Venezuela y se hacían las inversiones necesarias para consolidar la prestación del servicio, la población en casi todos los estados fue sorprendida por la interrupción de dicho servicio y sus graves consecuencias en la quema de los motores de varios de sus artefactos eléctricos como neveras, lavadoras o televisores.
La causa de la vuelta de los apagones ha sido señalada por expertos en la materia, especialmente ingenieros electricistas que participaron hace muchos años en la llamada IV República, en la construcción de las grandes represas de Guri que generan el 70% de la energía que se consume en la industria y en las viviendas de todos los sectores de la sociedad, y en la construcción de miles de kilómetros del tendido eléctrico que cubre casi todo el país, incluyendo los más apartados caseríos del territorio nacional.
Este sistema eléctrico fue heredado por la revolución socialista del siglo XXI, cuando el presidente Chávez asumió el poder en 1998, lo que le facilitaba gran parte de su tarea revolucionaria, realizando las inversiones necesarias para su mantenimiento y terminar de construir algunas otras plantas eléctricas para, de acuerdo con el crecimiento de la población y de la economía nacional, satisfacer los requerimientos de un seguro bienestar humano y un desarrollo económico sustentable.
11 años después de iniciado el gobierno revolucionario, ningún ministro fue capaz de informarle al Presidente de la República de la importancia de un sistema eléctrico en crecimiento y bien mantenido para que su revolución se consolidara, hasta que se produjo la primera crisis con los apagones el año pasado, y el comandante candidato nombró un ministro para atender tan vital factor de crecimiento y bienestar de cualquier país civilizado. Pero para hacer más patético el drama, en las altas esferas gubernamentales se llegó a informar que sí se habían tomado las previsiones necesarias y el Presidente había aprobado más 30 mil millones de dólares para ser invertidos en varias obras para aumentar la producción de electricidad.
La conclusión de amigos y adversarios del Gobierno fue preguntar ¿por qué no se ejecutaron las obras y dónde está el dinero aprobado? Doble fracaso: incapacidad administrativa y sospecha de corrupción. |
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