| RSE, cara adentro y cara afuera de la empresa | En nuestra Venezuela de 2009, con una población cercana a los 27 millones de habitantes, 21 millones de los cuales pertenecen a las clases sociodemográficas D y E, la responsabilidad social empresarial (RSE) debe revestir características especiales, más orientadas a dar prioridad al entorno que a los trabajadores propios, pues existe una brecha muy grande entre las condiciones de nuestros trabajadores, por básicas que sean, y las brutales carencias de los sectores excluidos.
Si a la población económicamente activa del país 12 millones se le restan el desempleo y el sector informal, quedan las personas empleadas, quienes son las únicas que gozan de la protección del marco jurídico formal y de las técnicas gerenciales orientadas a la administración exitosa del recurso humano.
Ya sea que la gerencia que les toque sea buena o mala, que el empresario sea responsable o no, tienen como mínimo un conjunto de condiciones favorables que los privilegia y diferencia del resto de los venezolanos.
Se puede asumir que las personas empleadas están fuera de los 21 millones de las clases D y E. O lo que es lo mismo, los 21 millones no están bajo el paraguas de ninguna empresa, pública o privada.
Si la responsabilidad social se concentra en los trabajadores de cada empresa, no sólo habrá dudas sobre la calificación de RSE de esos gastos pues serán considerados gastos/costos de personal, sino que también será casi una contribución cero a la inclusión de los sectores D y E, lo cual debería ser hoy el propósito de la RSE.
Sin descuidar las condiciones laborales de sus trabajadores, cada empresario debe tomar conciencia de la importancia estratégica que tiene su entorno para el desarrollo de su negocio en particular y para el del país en general.
La RSE bien entendida para nuestro país debe poner énfasis hacia afuera de la empresa, para de esta forma contribuir, adoptar, incorporar partes de esa inmensa cantidad de gente que hoy está atendida sólo por programas del Estado y de algunas ONG.
Cada empresa debe definir un área de influencia inmediata, primaria y ampliada para desarrollar estrategias sociales de apoyo directo, apoyo articulado e impulso, respectivamente. Debe lograr que la población de bajos recursos que viva en sus áreas de influencia se sienta incorporada y apoyada, para que se convierta en la primera defensora de la empresa y de sus trabajadores.
No existe tal cosa como una empresa exitosa en un entorno de pobreza.
Podrá parecer exitosa en el corto plazo, pero no es viable en el mediano o en largo plazos
|
|