| Fallas cambian al usuario del Metro | La imagen: una de las escaleras de la estación Plaza Venezuela dañada y forrada con papel plástico, en espera de su arreglo. El uso: los pasajeros han hecho de ella una papelera para arrojar ticket, envoltorios de chupetas, cajas de chicles. ¿La razón? Algunos psicólogos consideran que la pérdida de la "cultura Metro", que se afianzó hace 26 años, está relacionada con las fallas en el servicio.
"El venezolano es muy visual, se habitúa a lo bueno y a lo malo. Si no hay quien norme, se da una anarquía colectiva. Antes, el comportamiento era bueno porque había un bombardeo informativo y ejemplos de calidad. Si no reforzamos las imágenes positivas, el caos aumentará", opina la psicóloga Carmen Llanos, quien participó en las primeras campañas educativas del subterráneo.
En las últimas 2 semanas, los problemas operativos del sistema que transporta 1,8 millones de pasajeros por día han causado la interrupción de los viajes y el desalojo de varias estaciones. El reporte de las paralizaciones es un secreto para el personal de la compañía, pero extraoficialmente fuentes de la empresa aseguran que han sido más de 20 "interrupciones breves" en los últimos 15 días.
El miércoles pasado, los usuarios de La California parecían piezas de un crucigrama cuando intentaban salir de la estación, luego de una falla que se presentó cerca de las 7:30 am. Los pasajeros frecuentes ya sabían que la escalera mecánica que da acceso al Unicentro El Marqués estaba deteriorada, así que las disponibles se convirtieron en un túnel de empujones.
"El problema es que se ha perdido el valor del respeto.
Al no cumplirse con las características del servicio, el usuario se siente irrespetado y hace lo mismo. No hay límites ni tampoco quién vigile el cumplimiento de las normas", agrega la psicóloga María Dolores Paoli.
El comportamiento es de lucha y de escape. Graffiti en los ándenes (como en el de Capuchinos), gente acostada en las transferencias, meriendas en el vagón, pruebas de rapidez para llegar primero en los torniquetes. A su modo, los usuarios quieren mantener la premisa de "ir en Metro es llegar más rápido".
Luego de casi ser arrastrado por un grupo que batallaba por subirse al ascensor de la estación Nuevo Circo, Oscar Torres opinó desde su experiencia como pasajero: "No justifico que la gente se comporte de esa manera, pero es verdad que uno se desespera con el calor en los trenes y las constantes fallas".
Aunque en otros subterráneos del mundo, como el de Nueva York o el de París, también se puede observar basura y pintas en las paredes, los expertos en conductas colectivas creen que en el caso venezolano la desmejora tiene que ver con una sensación de impunidad, que aún puede ser corregida.
"Aquello que al principio se había hecho una conducta subterránea era parte del orgullo que muchos sentíamos por el Metro. La anarquía es producto de la impunidad. No hay nadie que llame la atención y a quienes les toca hacerlo temen dar la orden por el aumento de la violencia. Es como un círculo vicioso, que habría que afrontar con educación, con imágenes de buen funcionamiento", acota Yolanda Blanco.
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