| Para la gente de Tácata RCTV es una necesidad | Tácata fue una de las localidades más estremecidas por el sismo del pasado 4 de mayo y mucha de su gente recuerda (y agradece) que el primer equipo reporteril que llegó a reseñar lo que allí ocurría fue el de RCTV Internacional. Liliana Maldonado dice que conversar con una periodista procedente de Valencia fue tan emocionante como ver a Norkys Batista y Jean Paul Leroux interpretando a Victoria Guanipa y Nicolás Del Casal en La Trepadora, la primera telenovela del canal de Bárcenas por la cual los televidentes tuvieron que pagar.
Hace exactamente dos años el Estado revocó la concesión que durante más de cinco décadas tuvo el grupo 1BC para operar la frecuencia del canal 2. Fue el resultado de una diatriba política entre el Gobierno y los medios de comunicación privados que, en definitiva, restringió el derecho de muchos venezolanos a escoger la programación televisiva de su preferencia.
Como muchos sectores de los Valles del Tuy, Tácata tiene dificultades para captar las señales de televisión abierta. Pero, por su ubicación privilegiada en las bandas VHF, RCTV siempre fue la televisora más accesible.
Ver televisión puede ser una actividad fundamental en un pueblo como Tácata, donde las opciones de entretenimiento e información son escasas. No hay una sala de cine, la posibilidad de utilizar Internet está reducida a las 10 computadoras de un infocentro y la lectura de periódicos se hace con uno o varios días de retraso.
Algún teórico pudiera argumentar que es el escenario perfecto para que "el huésped alienante" cause estragos, para que prospere la creación de falsas necesidades. Liliana Maldonado responde: "Mi hija trabaja en Caracas, y sólo por eso corre peligro: por la inseguridad, por algún disturbio, por la carretera...
Si llueve mucho, Tácata se queda aislada entre ríos o deslaves.
Necesitamos saber qué pasa.
Y puede ocurrir que Chávez se encadene y sólo nos quede RCTV para estar informados.
Desde aquí lo más elemental se hace difícil, pues, por ejemplo, hay muy poca cobertura para teléfonos celulares".
Con el cierre de RCTV, el negocio de la televisión por suscripción se hizo más rentable en Tácata. Así lo certifica Francisco Inostrosa, quien gerencia la empresa Cable Taca: "Desde hace dos años tenemos más clientes. Ya alcanzamos aproximadamente 500. Tenemos autorización de Conatel para recibir las señales por antena parabólica y rebotarla por cable aéreo".
Cable Taca cobra 40 bolívares fuertes por un paquete de 35 canales. Pero eso es mucho dinero para la familia de Juana Ramírez, una mujer de 76 años de edad que vive en un rancho construido con planchas de zinc a orilla de carretera. Allí sólo se pueden ver y oír los carros que pasan. "Porque no tenemos cable mijo y en ese televisor chiquitico que tú ves ahí sólo aparecen un poco de rayas", lamenta la anciana.
Algo similar le ocurre a Zulay de Mendoza. Con el sueldo que gana su esposo como colector de un autobús, mantiene a cinco hijos pequeños en una casa de tablas levantada al borde de un cerro. Entre tanta precariedad desentona una antena de televisión por satélite colocada en el techo: "La instalamos hace un año, pero desde hace un mes no podemos ver televisión pues aumentaron la tarifa de 65 a 115 bolívares fuertes.
Ahora no podemos ver La Rochela, ni Archivo Criminal, ni ese programa tan bueno de las ánimas de Venezuela. RCTV es mi canal preferido. Ojalá nuestra situación económica mejore y podamos volver a pagar el cable". |
|