| Por favor, asfalten la vía a Oriente | Este fin de semana tuve que ir a Puerto La Cruz. El viaje del terror. La carretera a Oriente es un gran colador con inmensos huecos, en uno de los cuales cayó el vehículo donde viajaba. Tuvimos suerte porque no nos volcamos, pero el impacto atroz rompió la base del amortiguador, que a su vez abolló el capó; perdimos el caucho y el rin, la careta y el parachoques; se rompió el cárter del aceite y se torció la barra de torsión. El presupuesto aproximado para arreglar el carro es de 2.000 bolívares fuertes, sin incluir la mano de obra.
Los inmensos huecos cunden en ambos sentidos de la carretera, tanto en Miranda como en Anzoátegui. Los jóvenes de la zona que nos ayudaron, nos informaron que ocurrían a menudo a causa de ese hueco en particular y de los otros que adornan esa carretera.
Después de que nos accidentamos nosotros, más adelante vimos cómo un carro se coleó cuando maniobró para esquivar un enorme hoyo. Estuvo a punto de voltearse y de llevarse por delante a dos personas que caminaban por el borde de la carretera y que tuvieron que lanzarse a la maleza, para evitar el golpe.
Ya sé que el grupo en el poder no vino precisamente a gerenciar y hacer un uso eficiente de los recursos, pero la desidia y el desinterés todavía me abruman. Gobernador de Miranda, le dejaron una carretera en ruinas; no sé si es competencia de la gobernación o del Ministerio de Infraestructura, pero, por favor, haga usted algo por los sufridos conductores que tienen que transitar por esa vía. Pedírselo al mandatario de Anzoátegui es arar en el desierto, pero sí le recuerdo que debe trabajar a favor de las comunidades, que para eso le dieron el empleo que tiene. |
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