| Distribución de gas doméstico es precaria | Pese a que en las dos plantas de Pdvsa Gas Comunal existentes en Portuguesa fue superada la crisis generada por la huelga nacional de trabajadores del sector, en toda la región se mantienen problemas en la red de distribución del combustible hacia los hogares, puesto que desde hace varios años se acabó la distribución de gas a domicilio a los municipios rurales.
En Guanare, aún se mantiene la distribución a domicilio y el problema radica en la lentitud del proceso, ya que si antes la bombona tardaba 2 días para llegar luego de pedirla, ahora tarda hasta 15 días. Los vecinos denuncian que algunos distribuidores dejan las bombonas pedidas a personas que les ofrecen dinero para que las privilegien con el gas.
De acuerdo con lo denunciado, si una bombona la llevan para una determinada urbanización, pero en el recorrido a los distribuidores les ofrecen un dinero adicional, éstos la entregan y le postergan la entrega a la persona que la tenía asignada.
Igualmente, hay una entrega irregular en las bodegas, por ello los clientes que no tienen contrato de entrega domiciliaria deben rodar por toda la ciudad hasta conseguir existencia, o ubicar un camión que les venda las bombonas.
Esta misma realidad la experimentan los habitantes de las ciudades gemelas de AcariguaAraure.
Situación precaria. La situación no es tan alentadora en los municipios rurales de Portuguesa. En la población de Guanarito, los habitantes viven una realidad verdaderamente lamentable, porque desde hace tres años son víctimas de la precariedad de la red de distribución de gas debido a que para adquirir una bombona diariamente tienen que hacer una larga cola en el único centro de distribución del pueblo.
Los habitantes revelan que desde hace 36 meses dejaron de ser atendidos por el servicio de distribución a domicilio y que se suspendió la distribución de bombonas en las bodegas. Lo peor es que la población se vio obligada a asumir la nueva dinámica sin que ninguna autoridad les diera la cara, y escuchando de los trabajadores de Pdvsa Gas Comunal el argumento de que hay escasez de cilindros.
Marcelo Contreras vive en el caserío Banco Morrones, desde hace 2 años hace cola para comprar la bombona y expresa que esta rutina la cumple cada 15 o 21 días. "Yo cada fecha me mentalizo, asumo que ese día no podré trabajar, y me voy bien temprano para el centro de distribución de gas a esperar por 4 o 5 horas hasta que llegue el camión, a ver si corro con suerte y alcanzan las bombonas para todos los que estamos en la cola", relató.
Carlos Carballo, quien vive en barrio La Plaza de Guanarito, expresa que es estudiante y que periódicamente debe ausentarse de las clases para adquirir el hidrocarburo, porque en su casa sus familiares deben trabajar y no pueden perder un día en una cola. Destaca que el problema no es la escasez de bombonas sino la mala distribución, ya que sólo hay un depósito en Guanarito.
Distribución comunitaria.
Como el ingenio y la iniciativa de la población superan cualquier crisis, en Guanarito el problema con la distribución de gas ha permitido generar fuentes de trabajo. Tal es el caso del señor David Seijas, quien desde hace tres años labora como distribuidor comunitario de bombonas y con eso se gana la vida.
Seijas cuenta que todos los días se levanta muy temprano y a bordo de una bicicleta remolca una carrucha de metal en la que transporta seis bombonas. El trabajador acude a las casas de los clientes, recoge las vasijas vacías y se traslada hasta el centro de distribución, donde espera haciendo fila para comprar la carga y luego llevar el gas a los diferentes hogares.
Seijas cobra 5 bolívares fuertes por las bombonas de 10 kilos y 10 bolívares por las de 18 kilos. De este modo, se gana la vida de forma lícita y presta un servicio importante a la comunidad, porque hay personas de la tercera edad, mujeres con varios hijos, trabajadores que no pueden faltar a sus empleos para comprar las bombonas, y así tienen acceso seguro al gas. |
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